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Hábitos5 min de lectura

Cómo ser más constante con tus hábitos (y por qué conviene partir con unos días ya marcados)

Por Equipo STRIDE

Es lunes, llueve en Conce y tienes una lista nueva: tomar agua durante el día, leer diez minutos antes de dormir, acostarte a una hora decente. La primera semana la marcas completa. La segunda, casi. Se siente bien, porque esta vez va en serio.

Pero llega una semana larga. Un turno que se estira en la pega, una entrega en la u, la micro que no pasa. Un miércoles no marcas nada y el jueves tampoco. Cuando te acuerdas, la lista parece de otra persona. Hacia la tercera semana, sin drama y casi sin darte cuenta, ya lo dejaste.

Si te suena, no eres la excepción. A casi todos nos ha pasado, y rara vez es por falta de ganas.

No es falta de ganas

Ganas te sobran: armaste la lista y la partiste. Lo que suele fallar es cómo está armado el camino, y hay tres cosas que se repiten.

  • Partir de cero cada vez. Cuando se corta la racha, el contador vuelve a cero y la hoja queda en blanco. Empezar con todo vacío se siente más pesado que seguir donde ibas.
  • El todo o nada. Si no puedes hacerlo completo, mejor no hacerlo. Un día flojo se transforma en «ya la perdí», y de ahí a abandonar hay un paso.
  • Hacerlo solo. Si nadie nota que dejaste de marcar, nada te tira de vuelta. Desaparecer es fácil cuando nadie pregunta.

Ninguna de las tres es un defecto tuyo. Son formas de armar un hábito que te dejan lo más difícil justo cuando andas con menos energía. Por eso conviene cambiarlas. Cada problema tiene su ajuste, y el primero es el que más nos llama la atención.

Empieza con un par de días ya marcados

Hay un estudio conocido que sirve de pista. Lo hicieron Joseph Nunes y Xavier Drèze y lo publicaron en 2006 en el Journal of Consumer Research. El escenario no tiene nada de épico: un lavado de autos y sus tarjetas de clientes frecuentes.

Repartieron 300 tarjetas. A unos clientes les tocó una con 8 casillas vacías. A otros, una con 10 casillas, pero con 2 ya selladas desde el primer día. En los dos casos había que pagar 8 lavados para ganarse uno gratis: el esfuerzo era el mismo, y lo único distinto era cómo se veía el comienzo.

Pasados unos nueve meses, completó la tarjeta el 34% de quienes partieron con 2 casillas selladas, contra el 19% de quienes partieron en blanco. Además, quienes tenían casillas selladas tardaron menos en completarla. Los autores bautizaron el fenómeno como endowed progress effect, que podemos traducir como «efecto del progreso regalado».

¿Por qué funciona? Ellos lo explican como un cambio en cómo se ve la tarea, que pasa a ser:

«…una tarea ya emprendida pero incompleta, en vez de una que aún no empieza».

Nunes y Drèze (2006), traducción libre del resumen del artículo

Dicho en simple: una tarjeta vacía se siente como «parto de cero». Una con casillas ya llenas se siente como «ya voy en camino». Es la misma tarea con otro punto de partida.

El cuadro «Racha del mes» impreso: una fila por hábito, un casillero por día y los tres primeros días ya marcados.
El cuadro «Racha del mes» de la guía, con los tres primeros días ya marcados.

Hay una condición, y es importante: el avance tiene que tener una razón real. El propio estudio apunta a que influye el motivo con que se entrega ese progreso. En el cuadro de la guía «Tu racha ya empezó», los tres primeros días vienen marcados porque, al tenerlo en la mano, ya diste el paso de empezar: elegiste qué hábito sostener y te llevaste el cuadro. Eso es verdad, y por eso cuenta.

Tampoco es magia ni reemplaza la constancia. Es un solo estudio, hecho con tarjetas de un lavado de autos, y no sabemos cuánto se traslada a cada persona y a cada hábito. Piénsalo como un empujón de partida: el día cuatro, y el cinco, y el seis, los marcas tú.

Cuando no puedes, hazlo chico

El segundo ajuste es para el todo o nada. Habrá días en que la lista completa no se va a poder, y para esos días conviene tener pensada de antemano una versión de dos minutos de cada hábito: la que haces incluso cuando el día salió torcido.

  • Leer diez minutos pasa a ser leer una página.
  • Tomar agua durante el día pasa a ser llenar la botella y dejarla a la vista.
  • Acostarte a una hora decente pasa a ser dejar el celular cargando lejos de la cama.

Y marcas igual. Un hábito chico, hecho, mantiene viva la racha y, sobre todo, la costumbre de aparecer, que es justo lo que se pierde cuando uno se cae del todo. En la guía hay siete cartas de micro-reto: acciones chicas para ir sumando.

Las siete cartas de micro-reto de la guía «Tu racha ya empezó», cada una con una acción pequeña.
Las siete cartas de micro-reto de la guía.

Y una regla simple para no caer en el todo o nada: no dejes pasar dos días seguidos sin marcar. Un día que se escapa es parte del juego, y pasa con la lluvia, la pega y los imprevistos. Dos seguidos ya empiezan a parecerse a haberlo dejado.

Y con gente se sostiene mejor

El tercer ajuste es para el «lo hago solo». Cuando alguien te espera o te pregunta cómo vas, la tarea cambia: ya no depende solo de la energía que tengas ese día. Y cuesta bastante más desaparecer en silencio cuando alguien se daría cuenta.

Puede ser una amiga con quien comparas tu racha por WhatsApp, alguien de la pega con quien se mandan un mensaje al terminar el día o un grupo entero. Lo que importa es que haya otra persona que sepa qué te propusiste. Si prefieres hacerlo con gente de Concepción, acá abajo te contamos cómo.

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Es el grupo de WhatsApp de STRIDE ONE de este mes. Ahí te dejamos la guía «Tu racha ya empezó». Cada semana dejamos un desafío chico y contamos cómo se vive el programa por dentro. Entrar es gratis.